2 - Cajas y brazaletes

El acabado de la caja y el brazalete que alojará un reloj es un trabajo extremadamente intrincado que requiere multitud de complejos procesos y tan importante para Patek Philippe como la propia creación del movimiento.

Realizar el cuerpo que alojará un reloj, y crear el brazalete que lo mantendrá en su lugar, son tan importantes en Patek Philippe como el propio movimiento. Crear una caja es una labor extremadamente complicada que requiere la labor de 20 especialistas y alrededor de 50 operaciones distintas. Crear un brazalete de metal también requiere multitud de complejos procesos.

El exterior de un reloj debe reflejar la excelencia del movimiento interior. Debe ser absolutamente funcional y asegurar la máxima comodidad y facilidad de uso. Por ello el Sello Patek Philippe concede tanta importancia a las líneas elegantes, los materiales nobles, la perfección en los acabados y las técnicas decorativas. 

Primero, se crea la forma de la caja utilizando una prensa. A partir de una placa de metal, se corta la forma inicial de una pieza. Después se utiliza un punzón de metal para introducir la pieza dentro de una matriz en forma de bigornia (un bloque de metal para formas de molde), en donde se forja para refinar sutilmente sus dimensiones. Un cuidadoso prensado, repetido, va gradualmente dando la forma definitiva a la caja. El componente de la caja se refina en una de las máquinas de última tecnología de Patek. Al mismo tiempo, se graba su número de serie en el fondo de la caja.

La caja después se acaba a mano. Este proceso se llama “refinado”. Se elimina cualquier residuo de metal, se sueldan las uniones, se hacen las charnelas para las cajas con tapa guardapolvo y se ajustan las aberturas para que encajen perfectamente. Se prepara para el pulido.

La rigurosidad del Sello Patek Philippe no toleraría bajo ninguna circunstancia trazas resultantes de anomalías en el proceso de fabricación. 

El Guilloché o guilloqueado es una técnica utilizada para producir un viso de diminutas formas geométricas de líneas entrelazadas, a menudo realizado para las tapas guardapolvo de los relojes de bolsillo. En Patek Philippe el guilloqueado a mano se realiza en tornos, muchos de ellos son antiguos, con carácter propio y operados manualmente que han sido adaptados a través de generaciones para dar una expresión más sensible todavía a su trabajo. Girando dos manivelas, el operador guía la herramienta para tallar delicadas ranuras en una superficie de metal.

El famoso modelo Calatrava Clavos de París de Patek Philippe incorpora en su bisel este motivo guilloché (líneas que se entrecruzan para formar diminutas pirámides). Esta técnica se puede ver en el Calatrava para caballero Ref. 5119, o el de señora Ref. 7119.

Las técnicas decorativas de guilloché se suelen utilizar en la decoración de los fondos de la caja y en modelos de alta artesanía. 

Cualquier gema que se seleccione para ser utilizada en una caja o pulsera Patek Philippe (diamante, rubí, zafiro, esmeralda) será de la mejor calidad y cumplirá con el estricto criterio del Sello Patek Philippe. En Patek Philippe, solo se utiliza la mejor gama de color D a G. La claridad de los diamantes es siempre del deseable grado de máxima pureza interior (conocido como IF - Internally Flawless) y debe mostrar una talla impecable. La precisión de la talla es también vital para asegurar un engastado uniforme y regular. La labor del engastador es ajustarlo perfectamente, de modo que luzca de la forma más exquisita y, naturalmente, sea seguro. Las gemas de Patek Philippe se engastan a la manera tradicional: a mano y nunca se utilizan adhesivos. El engastador coloca cada piedra preciosa en su montura, o bien en un engastado de bisel donde la gema se engasta doblando delicadamente la pestaña de metal (normalmente oro) que la rodea, o en un engastado invisible en donde la gema tiene unas estrías en la parte inferior que encajan en unos rieles ocultos. Las gemas deben colocarse niveladas, en la misma dirección y todas con la misma altura, al tiempo que se asegura su fijación. La precisión y el interés por la forma y el carácter de la gema es vital para revelar su belleza y lograr el mayor brillo y lustre posibles. 

El grabado en un reloj de pulsera se puede presentar en una multitud de superficies, desde la esfera a los componentes del movimiento. El grabado personalizado suele ir en la caja. Es un proceso que requiere mucho tiempo, puede llevar más de una semana decorar una sola caja de este modo.

El grabado crea líneas brillantes, descendentes y un juego de luz y sombras: una inspiración artística inscrita en un diminuto lienzo de metal resistente. Además de un gran talento creativo, requiere incalculable destreza.

Antes de poder comenzar un grabado, el artista utiliza un lápiz para esbozar el tema y los complejos motivos del adorno. Una vez satisfecho con el diseño, el artista usa un buril (el fino cincel del grabador, para hacer una fina línea) o un grabador (para ranuras más anchas). Esta herramienta puede ser puntiaguda, cuadrada o redondeada, pero siempre muy afilada y con ella penetra en el material trazando una línea o una curva con ranuras de distintas profundidades. Y así el grabador transfiere sus detalladas líneas directrices a la superficie a grabar. Al igual que en el mundo de la joyería, se utiliza un microscopio binocular, y se presta absoluta concentración. El buril, casi un pincel, se lleva en una mano mientras la otra mueve la bola del grabador, un soporte de forma esférica que gira la pieza a la posición más adecuada para trabajar. 

Las tres técnicas de grabado:

  • Huecograbado o intaglio: líneas finas realizadas con un buril
  • Relieve, un estilo trompe l’oeil de modelar a modo de un bajo relieve, creado utilizando un buril, en donde el material de fondo se rebaja para dejar una zona elevada y de aspecto más ligero
  • Champlevé: que se refiere a un hueco, realizado con un buril plano, en la superficie de una placa de metal para recibir el esmalte.

El humilde arte del pulido es una de las técnicas de acabado más importantes. Acentúa la forma de la caja, realzando cada una de sus distintas partes y conjuga visualmente engastado de gemas, guilloché y grabado en un todo reluciente unificado.

El pulido en Patek Philippe se realiza a mano, como siempre se ha hecho, y se llama “pulido flotante”. Esta técnica ultra refinada se realiza sin ejercer presión y es particularmente difícil pero produce una superficie ultra suave, sin ningún defecto. El pulidor utiliza una serie de diferentes tamaños de discos de tela, fieltro o pelo (real o sintético), dependiendo del efecto deseado, cubiertos en una pasta ligeramente abrasiva. El pulido requiere tiempo y esmero. El pulido de una caja de oro, por ejemplo, suele llevar una hora y media, una pulsera, hasta dos horas y una fina caja de platino, cuatro horas.

A pesar de la intensidad de las operaciones de desbarbado y pulido, la forma y aspecto de las piezas, movimiento y elementos externos deben mantenerse, para cumplir con las normas del Sello Patek Philippe.

Los estilos de pulido incluyen:

  • Pulido a espejo: confiere un inusual doble efecto, de reflejos metálicos o de un negro profundo mate, dependiendo del juego de luz
  • Cepillado suave satinado: una cabeza amoladora acoplada a un diminuto motor y recubierta de una pasta abrasiva fina produce un efecto ligeramente esmerilado
  • Cepillado circular satinado: produce una ilusión óptica de túnel, conseguido utilizando un torno manual o papel de esmeril
  • Rodar/esmerilar: se extiende una pasta de lijador abrasivo, como polvo abrasivo, disuelto en aceite o agua, sobre una placa de hierro de rodaje manual y la pieza se frota contra la placa en una moción en forma de ocho, dándole un acabado suavizado. El esmerilado se consigue con una tira de abrasivo seco como el papel de lija.
  • Pulido de fieltro: una rueda con un borde grueso de fieltro denso cubierta con una pasta de un compuesto pulidor puede utilizarse para todo, desde metales a cristal o piedras preciosas para refinar las superficies de metal pulidas o satinadas.

Una vez que se ha completado el pulido, simplemente tocar un reloj con las manos, por muy limpias que estén, puede dañar el trabajo del pulidor, causando diminutas marcas solo visibles a los especialistas mediante una lupa. Por esta razón, es obligatorio el uso de guantes de algodón o dedales protectores de goma en todos los talleres de fabricación. Cuando la caja y la pulsera salen del pulidor para pasar el control de calidad, también se recubren con un barniz protector llamado “blue”. Esto resguarda el reloj durante su transporte, hasta que el blue se elimine para la entrega del reloj. 

Hay distintos tipos de brazaletes: los brazaletes de cadena y los realizados mecánicamente. Para los brazaletes tradicionales de cadena cada eslabón se acostumbraba a hacer a mano de forma individual: colocar, alinear, ensamblar y soldar, por lo que completar un brazalete era un complicado proceso. En la actualidad los eslabones de los brazaletes mecánicos modernos se producen en máquinas. Sin embargo, el ensamblaje y el acabado siempre se realizan a mano y continúa siendo un trabajo laborioso aunque gratificante. 

Un ejemplo de acabado: el Nautilus

El Nautilus, lanzado por Patek Philippe en 1976 como un reloj de diseño robusto y personalidad carismática e intrépida, no es solamente un reloj singular, es también perfecto para ilustrar el acabado a mano de cajas y brazaletes y, en particular, las técnicas de pulido. Solo el pulido incluye arenado a máquina, rodaje/esmerilado, pulido de fieltro, cepillado satinado, y pulido y avivado.

Tras el proceso mecanizado, se realizan a mano alrededor de 55 operaciones distintas hasta acabar la caja o la pulsera del Nautilus. Se empieza por preparar los eslabones exteriores uno a uno: esmerilando la parte inferior y puliendo a espejo la superior. Después se prepararan los eslabones centrales uno a uno: esmerilando la parte inferior, puliendo a espejo la superior. Lo siguiente es el ensamblado de la pulsera: encajar los eslabones y atornillar los pernos.

A continuación se lleva a cabo el achaflanado que conlleva suavizar las aristas afiladas, en la parte inferior y superior de la pulsera. Seguido de un cepillado satinado para conseguir una superficie uniforme. Lo siguiente es el enmascarillado para proteger la zona circundante antes de la siguiente operación con laca o cinta, y poner cinta protectora perforada en la parte superior de la pulsera. Después, los eslabones centrales y el achaflanado se pulen y se avivan y a continuación se monta el broche, se ajusta la tensión, se coloca en la pulsera y se remacha la tapa (en hebilla de tres láminas). Todo esto seguido por una inspección final.

Puede que usted quiera comparar el sólido, refinado Nautilus con el igualmente resistente Ref. 5960/1A para caballero, con su elegante brillo de acero reluciente y su pulsera de pronunciadas filas articuladas en diseño de eslabones tipo “drop”. El profesionalismo de este acabado es lo que le da su su fluidez y su tacto agradable, proporcionando la interacción individual de cada eslabón con la luz que capta. Es otro ejemplo de la atención al detalle que es señal de identidad de los talleres Patek Philippe y, en este caso, su devoción a la labor artesanal de una pulsera acabada a la perfección. 

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