3 - Las esferas

Los toques finales en la producción de una esfera en Patek Philippe conlleva una serie de técnicas artesanales especializadas para buscar el equilibrio entre su belleza y su legibilidad.

Si la caja es el cuerpo que aloja una compleja estructura, la esfera es la auténtica cara del reloj, a la que miramos. También es lo que hace posible que los cientos de componentes dentro del reloj tengan sentido. La esfera es una oblea de metal que nos hace comprensible ese diminuto mundo de ruedas, varillas de horquilla, piñones y muelles que se encuentran debajo de ella, separándolos de las agujas y el cristal. 

Crear una esfera no es tanto una rama de la relojería, sino más bien una dedicación constante a la alta artesanía. Como la esfera es la parte del reloj que nos habla, no es suficiente con que sea bella y armónica sino también ha de ser de clara lectura. Los creadores de esferas y finniseurs utilizan técnicas milenarias manuales y “secretos” del oficio transmitidos de generación en generación. Una esfera para Patek Philippe requiere un proceso de trabajo que dura entre cuatro y seis meses, e implica entre 50 y 200 operaciones distintas, entre las que se encuentran técnicas decorativas.

Cada modelo de esfera es diferente y para cada uno hay una lista sistemática de las tareas a realizar. Es casi como una receta, diseñada de manera que nadie pueda saltarse ninguno de los procedimientos requeridos. Hay más de 600 listas posibles de tareas, para que pueda seguirse la que corresponde a cada esfera específica. Este es solo un ejemplo de una lista, para la esfera de calendario perpetuo retrógrado gran complicación, Ref. 5159G, con su centro guilloqueado a mano:

  • Troquelar la platina de la esfera: la forma exterior, el orificio central, aperturas prensado
  • Soldar los pies para posicionar la esfera para subsiguientes procedimientos
  • Adulzar: utilizando papel abrasivo para eliminar las trazas dejadas por el proceso mecánico, suavizar la superficie y prepararla para el pulido
  • Pulir o avivar utilizando cepillos hechos de discos de algodón, para dejar una superficie perfectamente suave y preparada para posteriores operaciones
  • Fresar un hueco central como preparación para el trabajo de guilloché
  • Guillochage –  grabar las ranuras del diseño soleil
  • Galvanización y decoración —durante la galvanización se recubre un metal con otro electromecánicamente para protegerlo de la corrosión— a la vez que las platinas quedan protegidas por una fina capa de rodio. Después la esfera se somete a un arenado y un acabado aterciopelado y se le da su color final.
  • Barnizado zapón: aplicar un barniz protector incoloro
  • Calco a mano de las palabras “Patek Philippe Genève” en el cartouche, añadiendo la inscripción “Swiss Made”, los números y la vuelta de horas: franja exterior con los números de las horas y los símbolos

Después de cada una de las operaciones, la esfera se limpia en un baño por ultrasonido con detergente biodegradable 

El esmaltado, a menudo utilizado por Patek Philippe para decorar cajas y esferas, es uno de las más arriesgadas técnicas de la alta artesanía. La delicada fusión de polvo de vidrio a altas temperaturas pueden producir desastres desoladores pero, cuando se logra el éxito, el resultado es de una belleza luminosa, desde los diseños en colores radiantes, con brillo de gema que nunca se apaga, hasta acabados brillantes, suavemente tradicionales.

Con el paso del tiempo, esta delicada técnica se encuentra en riesgo de desaparecer pero no en Patek Philippe, en donde se ha conservado y estimulado y, debido al actual resurgimiento del esmaltado en relojería, se utiliza para crear piezas deslumbrantes (que tardan en realizarse desde varias horas a varias semanas, o incluso varios meses para las reproducciones en miniatura).

La técnica consiste en pulverizar cristal de color o pigmentos de esmalte hasta convertirlos en un polvo parecido al talco, mezclarlo con agua o aceite (en Patek Philippe se utiliza aceite de lavanda), y pintar con la pasta resultante meticulosamente (a veces utilizando un pincel del tamaño de un cabello) una superficie de metal preparada. Una vez seca, la pasta se introduce  en un horno a temperaturas de alrededor de 850°C, para que el vidrio pulverizado o pigmento se funda para formar una nueva superficie impregnable y se adhiera al metal base.

Pueden llegar a necesitarse docenas de cocciones para cada una de las múltiples capas. Cada una o dos de las capas de esmalte transparente contribuyen a la intensidad y brillo final. Ya que los colores pueden alterarse en el horno, el esmaltador no es solo un artista sino también un alquimista y visionario, capaz de calcular cómo reaccionarán los pigmentos e imaginar con precisión los tonos finales.

El esmaltador utiliza una o varias técnicas antiguas: cloisonné, champlevé, pailloné y miniatura. Para mayor información sobre cualquiera de estos complejos procedimientos, ver nuestra sección Alta Artesanía.

El Calatrava Ref. 5116, con su serena y sencilla cara en esmalte. Un reloj de producción limitada, el pergamino blanco puro de la esfera de esmalte auténtico, tiene una claridad incomparable y la luminosidad del papel vitela. Con ese fondo, los números romanos negros de este modelo en particular aparecen señoriales y sólidos. 

Esta técnica antigua de guilloché manual se utiliza para grabar ranuras rectas o circulares de solo unas décimas de milímetro de grosor, y tres a cuatro centésimas de milímetro de ancho. Las ranuras entrelazadas del guilloché forman una pátina de motivos de infinitas variaciones para captar y reflejar la luz. Aquí, salen desde el centro en forma de haz.

Hay dos tipos principales de tornos: el torno de líneas y el de rosetas. El primero se utiliza para labrar líneas rectas que pueden entrecruzarse a cualquier ángulo: por ejemplo, a 90° para el diseño Clous de Paris, de los más famosos, encontrados en los biseles de los relojes Calatrava. Más conocido y utilizado, el torno de rosetas ofrece una mayor variedad de diseños, ya que puede producir líneas curvas.

El artesano se enorgullece de conocer su máquina a la perfección pues las instrucciones de uso desaparecieron hace dos siglos. Ciertamente, en Patek Philippe, los tornos de rosetas en uso son réplicas exactas de las que se encuentran en el Patek Philippe Museum de Ginebra.

El Guilloché floreció en la relojería en el siglo XIX, pero hacia finales del siglo XX, estaba en peligro de desaparecer junto con los artesanos que sabían utilizar las vetustas máquinas. Sin embargo, hacia finales del milenio cuando surgió la demanda de la decoración refinada y los dibujos geométricos, la técnica volvió a encontrar adeptos y los artesanos que quedaban consiguieron transmitir sus conocimientos.

Hoy, quedan pocos artesanos auténticos de guilloché, y llevan adelante su obra gracias a su amor por la tradición, mantenida viva por Patek Philippe. 

Estos procedimientos, muchos de ellos realizados a mano, confieren la pigmentación o grano a la esfera (mate, medio mate, y así sucesivamente), e influirán en el brillo y la profundidad de su color final. El maestro artesano utiliza un abrasivo hecho con piedra natural pulverizada mezclada con agua. La uniformidad en la técnica y la consistencia de la mezcla son vitales.

  • Soleado o soleil: se utiliza un cepillo de cerdas de metal con pasta abrasiva para crear rayos de sol desde el centro a los bordes de la esfera. Esto requiere un pulso absolutamente firme. Cuando la esfera acabada gire sobre su eje, revelará un efecto glorioso de haz solar.
  • Cepillado satinado vertical: Aquí también, se utiliza un cepillo de cerdas de metal y pasta abrasiva. Es imperativo que cada una de las cerdas sea exactamente de la misma longitud y completamente rectas puesto que el cepillado se efectúa hacia abajo con un esmero exquisito.
  • Arenado o granallado: la esfera se coloca cuidadosamente en una máquina y se somete a un arenado intenso con la piedra pulverizada mezclada con agua hasta que la esfera quede punteada con un grano fino
  • Acabado aterciopelado: conseguido con dos estilos consecutivos de arenado, primero el normal, descrito previamente, para una superficie mate, y posteriormente utilizando una pasta abrasiva de ácido tartárico que deja una capa aterciopelada de color crema

En esta fase, las esferas se devuelven al taller de galvanización para darle el color final, ya que el galvanizado también puede utilizarse para impartir un espectro de tonos. Obtener el color perfecto es un procedimiento con múltiples etapas incluidas repetidas inmersiones en baños químicos de diferentes tonos metálicos hasta llegar al resultado deseado. Para algunos modelos, el efecto de acabado aterciopelado es la etapa final. Para las esferas de color, la decoración de la platina se termina cuando finalmente emergen de su segundo galvanizado, resplandecientes con su sutil tonalidad.

Las esferas también pueden barnizarse en cualquier color, desde el negro o el lila al blanco. Esto se puede ver en el modelo de acero Aquanaut Luce, con su variedad de opciones de esferas de color. En otro caso, se aplica a la esfera un barniz protector de celulosa, una vez que se le ha dado el color como protección contra la oxidación.

El barnizado debe llevarse a cabo bajo condiciones estrictamente controladas, en un cabina especial. Las diminutas partículas de polvo o incluso la contaminación pueden adherirse a la esfera cuando se está aplicando el barniz. Si esto ocurre, la esfera tendrá que desecharse, sin tener en cuenta todo el trabajo que se haya realizado hasta entonces. Por esta razón, los niveles de limpieza son muy rigurosos. El operario, vestido con ropa antiestática, comienza limpiando la cabina de barnizado con paños húmedos. El barniz se aplica suavemente, las esferas se dejan secar de forma natural en la cabina y después vuelven a barnizarse hasta conseguir el color perfecto. 

Rubíes, esmeraldas, zafiros, diamantes: todas las gemas deben cumplir con los requisitos del estricto criterio del Sello Patek Philippe y ser lo mejor de su clase. En cuanto a los diamantes, solo es aceptable la gama de colores D a G. La claridad y la talla deben ajustarse a las especificaciones Top Wesselton. Los diamantes deben ser del grado IF (Internally flawless). Si la talla no fuera de una precisión impecable, afectaría al engastado. Las gemas Patek Philippe siempre se engastan a mano, y nunca se utilizan adhesivos. El engastador coloca cada piedra en su montura y después dobla los granos de metal circundante (casi siempre es oro) para fijarla. Las filas de piedras preciosas deben tener la misma altitud y apuntar en la misma dirección. El engastador siempre considera la forma y las características de cada gema para realzar su belleza, cualquiera que sea la técnica empleada. Tanto si es el engastado tradicional, el aleatorio (simulando tal vez un cielo estrellado) o como de talla baguette para las cifras. 

Una vez que las esferas están pintadas o barnizadas se procede al calco, también llamado tampografía o grabado por transferencia. Este es el nombre del delicado proceso de litografía durante el que cualquier grabado que deba aparecer en la esfera se transfiere de la tinta a una placa labrada utilizando un tampón de silicona, y es cuando se ponen en su lugar todas las inscripciones de la esfera, como las cifras, los contadores y cualquier otra marca. Un trabajo que precisa gran sensibilidad y debe realizarse en una “sala blanca” en donde también las partículas de polvo o la contaminación están estrictamente controladas. Se requiere una mano firme, consistente y vista aguda. El proceso puede que necesite repetirse varias veces con diferente placas y tampones para transferir todas las inscripciones (y colores) a una esfera concreta. Entre capa y capa, la esfera se pone a secar en una incubadora. 

Los indicadores de las horas deben imprimirse mediante calco a mano en la superficie de la esfera, aplicarse a mano en oro de 18 ct, o crearse utilizando diamantes de talla baguette. El oro y los diamantes se engastan en appliques, lo que crea una altura a los indicadores, incrementando ligeramente el contraste. Todos los marcadores de horas de Patek Philippe cualquiera que sea el material de base de la esfera, y tanto si son bastones de índices, o cifras romanas o arábicas, son de oro aplicado de 18 ct. Al igual que la platina de la esfera, los marcadores de horas pasan por un largo proceso de producción antes de llegar a su lugar de destino. Existen más de cien pasos para producir los marcadores de las horas, pero la primera fase, al igual que en la esfera, siempre consistirá en el matrizado o troquelado (forjar las diminutas hendiduras).

Lo siguiente es el facetado, Utilizando una máquina equipada con herramientas incisivas de diamante, los marcadores de horas o bien se facetan (tallados con pequeñas superficies planas en los bordes, como una gema) para optimizar la visibilidad, o se aplanan mediante pulido de diamante.

La última operación en la esfera es engastar los appliques de los marcadores de las horas. Esto se realiza por completo a mano y requiere considerable destreza y concentración absoluta en la protección de una esfera que ya se ha sometido a varias decenas de procesos extremadamente intrincados. Utilizando unas pinzas, el operario coloca los pies de los marcadores, uno a uno, en el lugar designado a través de diminutos orificios guía (perforaciones microscópicas en las que se introducen los pies, tan diminutos que es más fácil sentirlos con el tacto que verlos. Una vez ajustado todo, el especialista da la vuelta a la esfera con cuidado y comienza el remachado, la fijación definitiva de los marcadores doblando sus pies sobre la base de la esfera, utilizando una rueda de amolar de diamante o un pointe.

En cumplimiento de las normas del Sello Patek Philippe, los números aplicados y/o marcadores son de oro y se fijan de manera que garanticen máxima duración. 

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